Primavera sin tregua y con una esquina rota.
El 20 de abril de 1999 escribí este texto. Ahora que se fue el sencillo, el humilde, el gran Benedetti, lo comparto.
“No prendo la luz porque ahora todos duermen, me ilumino con la poca luz que entra por la ventana, pero no pude contener estas palabras.
Me encontré con Avellaneda después de 20 años, cuando la vi por primera vez tenia yo 14 y era una niña buscando los porqués de tantas cosas. Ahora que tengo 34 y que he vivido o existido un poco más, me encontré con ella en el super, en la Comercial, ahí estaba en el estante de los libros junto a los Funerales de la Mamá Grande de García Márquez.
“La tregua”, leí, me acerque y cuando abrí el ejemplar avanzaron en tropel frente a mi recuerdos de mis 14 años, de Aresti. Recuerdo que salíamos a caminar desde San Cosme donde estaba la Anexa ,hasta Insurgentes, hasta donde estaba un Burquer Boy – no se porque íbamos ahí si éramos “revolucionarios” e íbamos a cambiar el mundo– Que contradicción!.
Me prestó el libro y me dijo, léelo es muy bueno, y empezó a hacer una disertación sobre “el boom latinoamericano” movimiento literario en nuestro continente.
Hay libros que comienzo a leer y no lo suelto hasta terminarlo. Me sumerjo.
Por ello lloré con Santomé y con Avellaneda –mira, que morirse de ese modo-
20 años después lo volví a leer de un tirón y en medio de la noche, me metí a la cama, luces apagadas, arrellanándome en mi marido, diciéndole que no me viera , pero que estaba llorando por la muerte de Avellaneda y el destino oscuro de Santome.
Que zaga mas conmovedora , cruel, desencajada, hermosa!
Avellaneda se queda instalada en mi pequeña biblioteca, en el grupo de recuerdos, cálidos. Su sonrisa, su delgadez, su frente ancha, siempre el destino y su gripa mortal.
Gracias por estas lágrimas que derramé, por la sombra del recuerdo de mi padre y de mi misma que atravesaron sigilosamente estas letras”.
Siempre, desde que conocí a Benedetti hace 30 años lo he tenido recurrentemente en mi memoria . Llegué a pensar que mientras el escribiera todo estaba en orden. No importa que tiemble , no importa que haya crisis del 94 o las torres gemelas, el tsunami. Leía el periódico consultaba en internet y ahí estaba Benedetti escribiendo. Todo estaba en orden.
Leí La sirena Viuda , La borra del Café, otra vez La Tregua, Primavera con una esquina rota , canté con Tierra- Luna escuche entrevistas que le hacían, reportajes en la tele en fin… lo sentía cerca de mi .
Ahora se fue y hay que seguir. Voy a leer más de sus libros, sus poemas, la sencillez de sus palabras, voy a conocer Montevideo.
Hasta luego , hasta siempre Bendito Benedetti.
viernes, 7 de agosto de 2009
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